Judge William
El siguiente artículo, no se propone el impartir una información
detallada sobre este tema, pero, aún siendo una presentación esquemática,
mostrará que la "Biblia" contiene la doctrina de la reencarnación.
Seguramente, los que se adhieren solo a lo que la iglesia enseña acerca del ser
humano y su destino, no aceptarán muy facilmente un concepto que no sea
teológico, pero existen algunas personas que mientras no esten en la iglesia,
siguen rigurosamente el pequeño libro del cual recibieron sus enseñanzas.
En primer lugar, debemos tener presente que los escritores de los
libros biblicos eran casi todos judíos, al igual que Jesús, el fundador del
cristianismo.
Al examinar sus palabras, nos percatamos de que pensó que su
misión era para los judíos y no para los gentiles, él dijo; "He sido
enviado por la oveja perdida de la casa de Israel." Ésto, se refiere
claramente a los judíos, excluyendo entonces a los gentiles.
En una ocasión, no
quiso hacer nada por una mujer gentil, hasta que sus continuos ruegos lo
obligaron a actuar y en este caso también mencionó su misión hacia los judios.
Por lo tanto, al examinar estas cosas, no debemos olvidar las creencias de
aquel período. Seguramente, los judíos creían en la reencarnación, pues era una
doctrina aceptada comunemente como lo es en India, y Jesús debía conocerla.
Debemos creer en este hecho por dos motivos: primero porque los cristianos
afirman que es el Hijo de Dios y el depositario de una gran sabiduría, segundo
porque recibió una educación que le permitió de discutir con los eruditos de su
tiempo. Como demuestran los libros del "Antiguo Testamento", la
teoría de la reencarnación era yá muy antigua.
La sección "Proverbios" expresa tal doctrina cuando Salomón
dice que estaba con el Creador desde el prinipio, deleitándose entonces con los
hijos de los hombres en las partes habitables de la tierra. Por lo tanto, el
uso de las frases que relatan su vida en la tierra con los hombres, anula la
explicación según la cual él quería decir que existió en la presciencia del
Creador. Además, Elias y otros personajes famosos debían volver, y de vez en
cuando las personas los esperaban. Según ellas, Adán se reencarnó para
continuar la obra que empezó tan de mala manera, mientras Seth, Moises y otros,
se reencarnaron en grandes individuos en épocas siguientes.
El territorio donde
todo esto acontecía era oriental y los orientales siempre mantuvieraon la
doctrina del renacimiento de los seres mortales. No se la trataba siempre
refiriéndose al ser común que moría y renacía, pero emergía prominentemente al
mencionar los nombres de los grandes profetas, videntes y legisladores. Al
consultar un judío culto no "reformado," el lector acumulará mucha información
sobre esta doctrina nacional.
Si se considera el período en el cual Jesús vivió, todo lo hasta ahora
dicho tiene sentido con lo que él promulgó.
Naturalmente, si lo que él divulgó
difiere del punto de vista de la iglesia, deberemos abandonar la posición de
ésta última, si no seremos culpables de dudar de la sabiduría de Jesús y su
habilidad de guiar un gran movimiento. En realidad, esta es la posición de la
iglesia en cuanto ha promulgado dogmas y condenado totalmente algunas doctrinas
sin autoridad, poniendo además su anatema sobre ciertas ideas que Jesús mismo
profesó.
Cuando llevaron a la presencia de Jesús a un hombre nacido ciego, los
discípulos naturalmente se preguntaban sobre el porqué el Omnipotente lo
hubiese castigado de tal manera, por lo tanto, preguntaron a Jesús si este
hombre nació ciego a causa de algún pecado que él o sus padres cometieron.
Los
discípulos interrogaron a Jesús sobre este asunto aceptando totalmente la
doctrina de la reencarnación, pues según ellos era obvio que ese hombre hubiese
vivido previamente para haber cometido unos pecados por los cuales luego fué
castigado. Si la doctrina hubiese sido equivocada y deletérea, como la declara
la iglesia poniendo sobre ésta su anatema, Jesús habría debido saber que era
errónea y ésta era su ocasión para negar la doctrina completa, descreditándola
y poniéndole su sello de condena para siempre. Pero no lo hizo, no la usó como
explicación, y luego dijo que la ceguera dependía en ese caso de otros
factores, por lo tanto no era una negación de la doctrina.1
Cuando el gobernador del país mató a Juan el Bautista, el que había
ordenado a Jesús en su ministerio, este último al saberlo afirmó claramente la
doctrina de la reencarnación.
Por lo tanto, en el caso del ciego, su refrenarse
sobre el tema, no demuestra que él rehusó creditar la teoría. Jesús afirmó la
doctrina y también las ideas antiguas en relación al retorno en la tierra de
los profetas, diciendo que el soberano había matado a Juan, ignorando que era
Elias "cuya inminente venida todos esperaban."
El mismo tema emergió en otra ocasión entre Jesús y los discípulos,
cuando estaban hablando sobre la venida de un mensajero antes de Jesús mismo.
Los discípulos no comprendieron y dijeron que Elias habría debido llegar
primero como mensajero y Jesús respondió claramente que Elias había ya llegado
en la persona de Juan el Bautista.
Jesús hubiera podido condenar en esta
ocasión la doctrina de la reencarnación, pero al contrario, la afirma
claramente enseñándola, más bien muestra su aplicación en el caso de algunos
individuos, dado que era muy interesante e instructiva para los discípulos no
dotados de suficiente intuición para discernir quien era quien en su naturaleza
inmortal. Mientras Jesús, siendo un vidente, pudo ver en el pasado y decirles cual
personaje histórico cada uno había sido. Entonces, impartió algunos detalles
acerca de Juan y debemos suponer que divulgó más particulares de los que nos
son dados a conocer en las escrituras, naturalmente incompletas y reconocidas
como solo una narrativa parcial de las obras y las palabras de Jesús.
Por lo tanto, es evidente el desacuerdo diametral que existe entre la
iglesia y Jesús. La primera ha maldecido la doctrina que él enseñó. ¿Quien
tiene razón? Para el verdadero creyente en el hijo de Dios, la tiene Jesús,
mientras la iglesia considerará justa su línea de conducta. Si la doctrina de
la reencarnción hubiese sido enseñada, colocaría a todo ser humano en la misma
base, disminuyendo entonces el poder del clero sobre los seres humanos. Jesús
no habría permitido que una doctrina tan importante hubiese sido ignorada. Si
hubiese sido errónea, entonces su deber hubiera consistido en condenarla y en
realidad, suponemos que lo hubiera hecho si no hubiese sido completamente
correcta. Además, llegó hasta al punto de afirmarla, poniéndole su sello de
aprobación para siempre.
Naturalmente, Juan el Revelador creyó en ésta, por lo tanto, en su
libro la voz del Todopoderoso, declara que el hombre capaz de superar los
obstáculos no deberá "salir más" del paraíso. Negando la
reencarnación, ésta seria simplemente retórica, mientras es una doctrina clara
en cuanto nos indica que el ser humano, por medio del esfuerzo constante de
varias vidas, al final supera las ilusiones de la materia y no necesitará más
de salir a la vida, sino que desde aquel momento será una columna por siempre,
o sea lo que el teosofo conoce como "Dhyan Chohan." Ésta es
exactamente la antigua doctrina oriental concerniente al tema.
Aún San Pablo expresa la teoría de la reencarnación en sus epístolas en
las cuales relata los casos de Jacob y Esau, diciendo que el Señor amó a uno y
odió al otro antes de que estos nacieran. Obviamente, el Señor no puede amar u
odiar una cosa que no existe, por lo tanto implica que Jacob y Esau en vidas
previas fueron respectivamente bueno y malo, desde luego el Señor, o karma, amó
uno y odió al otro antes de su nacimiento como Jacob y Esau.
En este caso,
Pablo se refiere al mismo acontecimiento de que habla también Malachi, el
profeta mayor, en perfecta sintonía con la idea prevaleciente. Después de Pablo
y los discípulos, aparecieron los primeros padres de la iglesia y muchos de
ellos enseñaron lo mismo. Orígenes fué el más grande, impartió la doctrina en
modo específico y a causa de la influencia de sus ideas, el Concilio de
Constantinopla, 500 años después de Jesús, creyó oportuno condenar la doctrina
como deletérea.
Esta condena funcionó porque los padres eran seres ignorantes,
la mayoría eran gentiles y no les interesaban las doctrinas antiguas, aún la
obviaban. Por lo tanto, la doctrina de la reencarnación desapareció de las
enseñanzas públicas y al final desvaneció para el mundo occidental. Pero debe
ser resucitada porque era unas de las creencias del fundador, ofrece una base
permanente y poderosa para la ética y es en realidad la doctrina teosófica más
importante.
Firmado como William Brehon, aparecido en The Path, Diciembre 1892.
1 "The Theosophical Forum," era una pequeña revista enviada
cada mes a todos los miembros de la Sección Americana de la sociedad Teosófica.
Su contenido consistía en respuestas a preguntas referentes a la filosofía
Teosófica. La respuesta a la cual el señor Judge se refiere, elabora la
explicación de la declaración de Jesús (Juan 9) concerniente al hombre nacido
ciego.

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