domingo, 2 de marzo de 2014

Los Elementales (Parte I)





Franz Hartmann

La ortodoxia de la Edad Media consideraba a los ángeles, demonios o espíritus humanos desencarnados, como entidades personales invisibles. Personificaron a los poderes del bien y del mal, e hicieron de ellos caricaturas y monstruos que volaban de lugar a lugar, tratando de subyugar las almas de los hombres o de sujetarlos a su poder. El gobierno de aquellos tiempos era oligárquico, y el pobre dependía de los favores del rico.

El poder de la Iglesia era supremo, y los dictados del clero no toleraban la desobediencia. El servilismo y anhelo por favores personales estaban a la orden de aquel tiempo, y este estado de la mente influenció y modificó necesariamente las concepciones religiosas del pueblo. El Espíritu Supremo del Universo fue degradado a sus ojos como un tirano personal, y cuyo favor trataban de ganar por medio de penitencias, súplicas, y por medio de la intercesión de los sacerdotes, que se suponía eran sus favoritos. Todo lo que no podía ser reconciliado con las preocupaciones y opiniones existentes, era atribuido al diablo; y los horrores de la Inquisición, las persecuciones religiosas y procesos de brujas, son bien conocidos para traerse a la memoria del lector.
          

  "Pneuma", o "alma", significa un espíritu semi- material, una esencia o forma que no es ni "material" en el sentido aceptado de la palabra, ni espíritu puro. Es (como todo lo demás en el universo) una forma de la voluntad, y puede tener una o ninguna inteligencia. Generalmente significa el eslabón que une el espíritu con el cuerpo; pero hay seres que pertenecen enteramente al reino del alma y no tienen cuerpos como los llamados comúnmente "materiales".
           

Se puede decir que el alma es cierto estado de actividad de la voluntad, y lo mismo se puede decir del cuerpo físico; porque si consideramos al universo como siendo una manifestación de la voluntad en movimiento, entonces todas las formas y objetos que conocemos, o que podemos imaginar, son determinadas vibraciones de la voluntad. Así, pues, podemos considerar a la naturaleza física como constituída de un orden inferior de vibraciones, al alma como una octava superior de las mismas, y al espíritu como más superior todavía. Si el cuerpo físico muere, la octava inferior deja de sonar, pero la superior continúa y continuará en vibración mientras esté en contacto con lo más elevado; pero sí el espíritu se ha separado de ella, tarde o temprano cesará su actividad. Así pues, si el hombre muere el alma sobrevive, y sus esencias superiores van a formar la substancia del cuerpo del hombre paradisíaco, "el hombre del nuevo Olimpo" (Devachán), y las esencias inferiores del alma, de la cual el espíritu se ha separado, se disuelven en los elementos astrales a que pertenecen, así como el cuerpo terrenal se disuelve en los elementos de la tierra.
           

Esta disolución, sin embargo, no se verifica inmediatamente en el momento de la separación del alma del cuerpo, sino que puede necesitar largo tiempo. Lo que constituía la mente de un hombre (el astra), continúa todavía existiendo después de la muerte del cuerpo, aunque el astrum no es la persona a que el astrum perteneció. Si un hombre ha sido veraz durante su vida, su espíritu será veraz después de la muerte del hombre. Si ha sido un gran astrónomo, un mago o alquimista, su espíritu será todavía lo mismo, y podemos aprender muchísimas cosas de tales espíritus; esas cosas son los restos de la mente que en un tiempo constituyeron el hombre terrenal.
           

Hay dos muertes o dos separaciones. La separación del espíritu y alma del cuerpo y la separación del espíritu del alma; o, para expresarlo más claro, la separación de lo espiritual del alma meramente intelectual o animal. Si una persona muere de muerte natural (esto es, de vejez), si sus pasiones han muerto durante la vida, si su voluntad egoísta se ha debilitado y su mente se ha hecho como la de un niño, y si ha puesto su confianza en su padre, su espíritu y su alma, al momento de la muerte, serán libres de las cadenas materiales y será atraído al cuerpo de Cristo.
           

"Tal alma es la carne y sangre de Cristo y Cristo es su Dueño. No entra en comunicación con los mortales, porque no desea nada terrenal. No "piensa" o especula acerca de las cosas terrestres, ni se apena por sus relaciones o amigos. Vive en un estado de pura sensación, dicha y gozo".
           

Tal es la suerte de los que mueren de muerte natural en Dios; pero las condiciones de los que mueren prematuramente sin ser regenerados, las de los suicidas o las de los que mueren a consecuencia de algún accidente, difieren muchísimo; porque aunque sus almas han sido separadas por fuerza de sus cuerpos, el espíritu no por esto deja necesariamente al alma, sino que puede permanecer con ella hasta que otra separación se verifique. Permanecen en tales casos seres humanos como cualesquiera otros; sólo, con esta diferencia, que no poseen un cuerpo físico, y permanecen en tal estado hasta que llega el tiempo cuando, según la ley de la Naturaleza y su propia predestinación (Karma), su muerte física debería haber llegado.

Al terminar este tiempo se verifica la separación de sus principios inferiores y superiores. Mientras tanto viven en sus cuerpos astrales. Tales cuerpos son invisibles para nosotros, pero son visibles entre ellos, y tienen sensación y facultades perceptivas11, y ejecutan en sus pensamientos lo que tenían costumbre de ejecutar durante la vida, y creen que lo están ejecutando físicamente. Permanecen todavía en la esfera de la tierra, y Paracelso les llama Caba- li, Lemures, etc.

Están todavía en posesión completa de sus deseos terrenales y pasiones; tratan de satisfacerlas, y son instintivamente atraídos hacia personas en quienes hallan deseos y pasiones correspondientes, y a los lugares en donde pueden esperar satisfacerlas, entrando en simpatía con los llamados médiums, y son por lo mismo inclinados con frecuencia a instigar a tales médiums a que cometan crímenes e inmoralidades; no se puede evitar que lo hagan así, porque, al perder sus cuerpos físicos, han perdido también la suma necesaria de energía y poder de voluntad para ejercer dominio propio y emplear sus facultades de raciocinio.

Con frecuencia rondan los lugares donde acostumbraban pasar el tiempo durante la vida; de este modo tratan de hallar alivio a la sed devoradora que sienten por satisfacer sus deseos. A donde quiera que sus pensamientos les atraigan, hallá irán. Si han cometido algún crimen, pueden ser encadenados por el arrepentimiento al lugar en que fue perpetrado; si tienen un tesoro sepultado, el cuidado de su dinero puede retenerlos allí; el odio o deseo de venganza puede encadenarlos a sus enemigos; el amor material puede convertirlos en vampiros, y encadenarlos con el objeto de su pasión, con tal que haya algunos elementos en la víctima que les den acceso, porque el cuerpo astral de una persona mala no puede influenciar la mente de una persona pura, ni durante la vida ni después de la muerte, a menos que estén en mutua relación por alguna semejanza en sus organizaciones mentales 
           

"Bajo ciertas circunstancias, tales entidades humanas pueden hacerse visibles o manifestar su presencia de alguna manera. Pueden aparecer en forma corporal, o permanecer invisibles y producir sonidos y ruidos - como toques, risas, silbidos, estornudos, gemidos, suspiros, pasos, pataleos -; pueden arrojar piedras y mover los muebles u otros objetos, y todo esto lo pueden  hacer con el fin de llamar la atención de los vivos, a fin de que puedan obtener una oportunidad de entrar en comunicación con ellos".
           

Pero no todas las apariencias de visitadores supramundanos o submundanos son causadas por las apariciones de los espectros o cuerpos astrales de los suicidas o víctimas de accidentes, ni por los cadáveres astrales y el Evestra de los muertos, sino que hay otras entidades invisibles que pueden rondar las casas de los mortales, y pueden en ocasiones hacerse visibles y tangibles a los sentidos físicos, si existen las condiciones necesarias para tal fin.
           

Una de estas clases la forman los seres llamados "fantasmata". Estos seres semejantes a espectros son "espíritus nocturnos", que tienen raciocinio semejante al del hombre. Tratan de apegarse a los hombres, especialmente a los que tienen muy poco poder de dominio propio, y a quienes pueden dominar. Hay muchísimas clases de estos espíritus, buenos lo mismo que malos, y les gusta estar cerca del hombre. En esto son comparables a los perros, que también gustan de la compañía de los hombres. Pero el hombre no puede aprovechar nada de su compañía. Son sombras vacías, y sólo un embarazo para él. Temen los corales rojos, como los perros temen a un látigo; pero los corales obscuros les atraen". ("Herbarius Theophrasti: De corallis".)
           

"Algunos creen que tales espíritus pueden ser arrojados con agua bendita y quemando incienso; pero no se puede tener ninguna agua bendita mientras no se halle un hombre bastante santo para poder dotar al agua con un poder oculto, y el olor del incienso puede más bien atraer a los malos espíritus que arrojarlos: porque los malos espíritus son atraídos por las cosas que son atractivas a los sentidos, y si queremos arrojarlos sería más racional emplear olores desagradables para este fin. El verdadero y efectivo poder contra todos los malos espíritus es la voluntad.

Si amamos a la fuente de todo bien con todo nuestro corazón, mente y deseo, podemos estar seguros de no caer nunca en el poder del mal; pero las ceremonias sacerdotales - rociar agua, quemar incienso y cantar encantamientos - son invenciones de la vanidad clerical, y por lo mismo tienen su origen en la fuente de todo mal. Las ceremonias han sido instituidas en su origen para dar una forma externa a un acto interno; pero donde el poder interno, para ejecutar tales actos, no existe, una ceremonia no será de ningún valer, sino sólo para atraer a los espíritus a quienes puede gustar burlarse de nuestra tontería". ("Filos. Oculta".)
           

Otra clase consta de los Incubos y Súbcubos, de los que hablan las tradiciones rabínicas de una manera alegórica como habiendo sido creados por el derrame del semen de Adam (el hombre animal) mientras se ocupaba de Lilith, su primera esposa (dando a entender una imaginación mórbida). Paracelso dice en su libro "De Origine Morborum Inivibilium", lib.III.:

"La imaginación es la causa de los Incubos y Súbcubos, y de la Larva fluídica. Los Incubos son seres masculinos y los Súbcubos femeninos. Son el producto de una imaginación intensa y lasciva de los hombres y mujeres, y después que toman forma desaparecen. Son formados del Esperma que se halla en la imaginación de los que cometen el pecado contra natura de Onán en pensamiento y acto. Viniendo, como viene, sólo de la imaginación, no es verdadero esperma, sino sólo una sal corrompida (esencia). Sólo una semilla que entra a los órganos de la Naturaleza suministra para su desarrollo puede desarrollarse en un cuerpo.5 Si la semilla es plantada en el suelo a propósito, se pudrirá. Si la esperma no cae en la matriz conveniente, no producirá nada bueno, sino algo inútil. Por lo mismo, los Incubos y Súbcubos que se producen de la semilla corrompida, sin el orden natural de las cosas, son malos e inútiles, y Tomás de Aquino ha cometido un error tomando equivocadamente tal cosa inútil por una "perfecta".
           

"Este esperma que viene de la imaginación, nace en Amore Hereos. Esto significa una clase de amor en que un hombre puede imaginarse una mujer, o una mujer un hombre, para ejecutar el acto connubial con la imagen creada en la esfera de la mente. De este acto resulta la expulsión del flúido etéreo inútil, impotente para engendrar un niño, pero capaz de producir Larva.

Tal imaginación es madre de una impúdica lujuria, que, si continúa, puede hacer al hombre impotente y a la mujer estéril, porque mucho del poder verdadero creativo y formativo es perdido por el ejercicio frecuente de esta mórbida imaginación. Esta es frecuentemente la causa de las molas, abortos, fracasos y malas formaciones. Este esperma corrompido puede ser tomado por los espíritus que vagan por la noche, que pueden llevarlo a un lugar donde pueden fecundarlo. Hay espíritus que pueden ejecutar un "actus" con él, como también lo pueden hacer las brujas, y, a consecuencia de este "actus", pueden producirse muchos monstruos curiosos de formas horribles". ("De Orig. Morb. Invis.")
           

"Si tales monstruos nacen de una imaginación consciente poderosa, la misma conciencia será creada también con ellos. Los espíritus de la noche pueden usar todo lo que nace de tal esperma según quieran, pero no pueden  usar nada de carácter humano o que posea verdadero espíritu". "El amor erótico es un estado del cuerpo invisible, y es causado por una imaginación sobreexcitada, estimulada a tal grado que arroja esperma, de la cual pueden resultar Incubos y Súbcubos. En las pollutionibus nocturnalis ordinarias, el cuerpo pierde esperma sin ningún esfuerzo de la imaginación, y los espíritus de la noche no pueden por lo mismo usarla para sus fines".
           

"Si las mujeres que han pasado de la edad en que pueden concebir, son impúdicas y de vivida imaginación, pueden también producir tales cosas. Si las personas de uno u otro sexo tienen deseos lujuriosos y una imaginación activa, o si se enamoran apasionadamente de una persona del sexo opuesto, y no pueden obtener el objeto de su deseo y fantasía, entonces un Incubo o Súbcubo puede tomar el lugar del objeto ausente, y de este modo los hechiceros pueden producir Súbcubos y las brujas Incubos"6. "Para impedir tan desgraciados sucesos, es necesario ser casto, honrado y puro, en pensamiento y deseo, y todo el que no pueda ser así debe casarse.7 La imaginación es un gran poder, y si el mundo conociera las cosas extrañas que se puede producir por el poder de la imaginación, las autoridades harían que todos los vagos se fueran a trabajar y a emplear su tiempo de alguna manera útil, y tendrían cuidado de los que no pueden gobernar su imaginación, a fin de evitar que aconteciesen malos resultados". ("Morb. Invis." IV.)
           

"El llamado Dragón es un ser invisible, que puede hacerse visible y aparecer en forma humana y cohabitar con las brujas. Esto se verifica por medio del esperma que se pierde por los onanistas, fornicadores y prostitutas in acte venereo 8, y que tales espíritus usan como cuerpo para obtener la forma humana se halla en germen en el esperma, y si estos espíritus usan el esperma de cierta persona, es como si un hombre se pusiera el vestido de otro, y entonces tienen la forma de esa persona y se le parecen en todas sus partes y detalles". ("De Fertilitate." Trat.II)
           

"Otro monstruo horrible es el Basilisc, creado por la Sodomía, y también el Aspis y Leo. Hay innumerables formas bastardas, mitad hombre, mitad araña o sapos, etc., los cuales habitan el plano astral; pertenecen a la serpiente cuya cabeza tiene que ser  aplastada por el pie de Cristo. ("Fragm.")
           

"Si estas formas son suficientemente densas para hacerse visibles, aparecen como una sombra o niebla de color. No tienen vida propia, sino que la toman de la persona que le dio el ser, lo mismo que una sombra es producida por un cuerpo; y donde no hay cuerpo, no puede haber sombra ninguna. Con frecuencia son engendradas por idiotas, personas inmorales, depravadas o enfermizas, que llevan una vida irregular y solitaria, y que son adictas a malos hábitos. La coherencia de las partículas que componen los cuerpos de estos seres no es muy fuerte, y temen el aire, la luz, el fuego, las puntas y armas. Son una especie de apéndice aéreo al cuerpo de sus padres, y hay algunas veces tan íntima relación entre ellos y el cuerpo de sus progenitores, que si se hace un daño a los primeros, puede transmitirse a los segundos. Son parásitos que extraen la vitalidad de las personas a quienes son atraídos, y pueden agotar la vitalidad de sus víctimas muy pronto, si éstas no son muy fuertes" .
           

"Algunos de estos seres influencian a lso hombres según sus cualidades; los vigilan, aumentan y excitan sus faltas, hallan excusas a sus errores, les hacen desear el éxito de sus malas acciones, y gradualmente absorben su vitalidad. Fortifican y sostienen la imaginación en las operaciones de hechicería, algunas veces hacen predicciones falsas y dan oráculos erróneos. Si un hombre tiene una imaginación fuerte y mala, y quiere dañar a otro, estos serse están siempre prontos para ayudar en el cumplimiento de su objeto". Estos seres pueden hacer que sus víctimas pierdan la razón, si son demasiado débiles para resistir a su influencia.

"Una persona sana y pura no puede ser obsesada por ellos, porque tal Larva sólo puede obrar en los hombres si éstos le dan lugar en sus mentes. Una mente sana es un castillo que no puede ser invadido sin la voluntad de su dueño; pero si se les permite entrar, excitan las pasiones de los hombres y mujeres, crean malos deseos en ellos, producen perversos pensamientos que obra dañosamente en el cerebro; aguzan el intelecto animal y sofocan el sentido moral. Los malos espíritus obsesan únicamente a los seres humanos en quienes la naturaleza animal prepondera. Las mentes que están iluminadas por el espíritu de verdad no pueden ser poseídas; sólo los que son habitualmente guiados por sus propios impulsos inferiores pueden ser sujetados a su influencia. Los exorcismos y ceremonias son inútiles en tales casos.

La oración y abstinencia de todos los pensamientos que puede estimular la imaginación o excitar el cerebro son los únicos remedios verdaderos". ("De ente Spirituali.") "La cura de la obsesión es un acto puramente psíquico y moral. La persona obsesada debe hacer uso de la verdadera oración y abstinencia, y después de esto, que una persona de fuerte voluntad quiera que tales espíritus se vayan". ("Filosofía Oculta") 

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